En los siglos XVII y XVIII, Versalles fue el centro de todas las miradas: las artes desplegadas se convirtieron en el modelo de las provincias francesas y de Europa entera; su lengua fue, en lo sucesivo, la lengua de la cultura y la diplomacia; sus modas de vestuario se adoptaron en todas partes, mientras que la política adoptada por el rey tenía a Europa en vilo... Convencidos de encontrar allí el interés que se merecían, sabios y artistas de todos los lugares hicieron aparición para establecerse cerca de la Corte y trabajar para ella, lo cual contribuyó al esplendor de Francia.

Este esplendor no se apagó con el fin del Antiguo Régimen: los acontecimientos de 1789, cuyas repercusiones universales aún perduran, tuvieron lugar en Versalles. El famoso juramento del Juego de Pelota, la abolición de la censura, la declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano... Todos estos episodios se conmemoran aún en numerosos enclaves que le animamos a visitar, en los barrios históricos de la ciudad.

Versalles volvió a convertirse en la sede del Gobierno de Francia a finales del siglo XIX. La Prefectura de Versalles, que se convirtió entonces en palacio presidencial, y la sala del Congreso que se sigue utilizando hoy en día, en el Palacio de Versalles, son muestras de ese episodio glorioso. Es la misma época en que el rey de Prusia, deslumbrado por el prestigio del Rey Sol, escogió la Galería de los Espejos para ser coronado emperador de Alemania... Este acto decisivo para la unidad alemana es el origen de otro evento mundial del que Versalles fue testigo privilegiado: el Tratado que lleva su nombre selló la paz en 1919 y puso fin a la Primera Guerra Mundial. Las negociaciones tuvieron lugar en la ciudad, cuyo prestigio no ha decaído…

¡Entre en la historia y descubra los barrios y lugares históricos que guardan el recuerdo del eterno esplendor de Versalles!