Todos los reyes y reinas de Francia tenían debilidad por una pequeña delicia dulce: Luis XIII era un amante de las mermeladas, sobre todo al acabar la cena. A Luis XIV, por su parte, le encantaban las castañas confitadas y los pasteles. Luis XV enseguida mostró su pasión por el chocolate caliente y se deshacía en elogios con sus virtudes fortificantes, afrodisíacas y energéticas. Por último, María Antonieta eligió rápidamente su emblema culinario con el macarrón, al cual profesaba una pasión desmesurada.

Y usted, ¿por qué dulce tiene debilidad?

Para descubrirlo, nada mejor que comenzar recorriendo los mercados versalleses donde los puestos están repletos de productos regionales. ¿Se le hace la boca agua? Continúe el paseo y cruce las puertas de nuestros comerciantes gastronómicos, quienes le ofrecerán un amplio panel de sabores que estimularán sus papilas gustativas.

Allí podrá degustar especialidades contemporáneas o de la época, según las recetas tradicionales o puestas al día, que le harán viajar en el tiempo y en el espacio.

Nuestra selección de comerciantes de dulces: